¿Estás sano o eres saludable? valoremos las diferencias

¿Cómo logré no sólo caminar sino convertirme en profesional de Yoga después que me sentenciaran a una vida sin actividad posible?
¿Cómo regresé al medio laboral después de que la vergüenza y mi baja autoestima hicieran que perdiera mi último empleo?
¿Cómo una madre de 3 hijos perdió 80 kilos?

Este tipo de historias y artículos llaman mucho la atención de lectores, y es verdad que entre sus líneas hay mensajes motivadores y en muchos casos esperanzadores para personas que viven historias similares y quieren realizar un cambio en sus vidas.

Es de aplaudir el hecho de tomar iniciativas y ser constantes en retos de este tipo que merecen un respeto especial. ¿Pero debemos esperar vernos en situaciones extremas para dar un cambio a nuestras vidas, para incorporar hábitos saludables y ser mejores con nosotros mismos?.

El tema salud es subvalorado muchas veces, y no son sólo personas diagnosticadas con alguna enfermedad o deficiencia quienes podemos incorporar a nuestras vidas actividades que nos den un plus para disfrutar mejor de nuestras actividades diarias y finalmente sentirnos más enérgicos y más vivos. Estar también preparados para afrontar el día a día e imprevistos también, sentirnos jóvenes y dispuestos a todo. Convertirnos en profesionales de lo que somos, de lo que hacemos y de lo que comemos.

Hay un aspecto importante con respecto a la alimentación y es que hay muchas personas que por ser delgadas por naturaleza no se preocupan demasiado por lo que comen, cayendo en excesos de todo tipo y no es sino hasta el momento en el que les diagnostican por ejemplo un colesterol alto que empiezan a tomar cartas en el asunto. He conocido de cerca dos casos de dos chicas menores de 30 años a las que les diagnosticaron colesterol altísimo, ambas muy delgadas y comedoras a todo dar.

Es así como podemos entonces entender la importancia de una buena alimentación y la actividad física para cuidarnos cualquiera que sea nuestro tipo. Me preguntaban la diferencia entre estar sano y estar saludable, y si bien según el diccionario éstas son prácticamente palabras sinónimas, se puede entender a la sanidad como un estado posterior a la enfermedad o también como a un estado saludable muy susceptible a cambiar. Nos dicen, ya está sano, quiere decir que estuvo enfermo en algún momento. En cambio ser y estar saludable es una condición física y mental, es el bienestar y goce de un estilo de vida.

 ¿Debemos esperar sentirnos inconformes con nosotros mismos para cambiar de mentalidad?

Nosotros elegimos ser mejores, a medida que vamos incorporando actividad física y cambios en la alimentación nos sentimos más vivos, con más energía y ánimos para enfrentar el día a día, los retos y los problemas también.

El ver avances a nivel físico también nos aporta un estado mental de superación, te ves capaz de más cosas, a nivel personal, profesional, todo es susceptible de mejorar entonces. Podemos ser mejores madres, ahora que entramos en la etapa de ser mamás más tarde, pues qué mejor que estar físicamente saludables para poder llevar a cabo tan importante tarea.

Son muchos los beneficios de un estilo de vida saludable, es el que yo promuevo, sin excesos ni obsesiones, con conocimiento y disciplina disfrutar del sabor de un rico plato, de actividad física y de lo reconfortante de ver resultados en tu cuerpo también.

Salud

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s